10/11/2011

THE MOUSE IN MY LIGHTHOUSE

There is a mouse in my lighthouse.
He wants to be a sailor,
but he is scared of the tempests.
He got once on board
in a sunny and calm day,
and he got seasick
at the first blow of the breeze.
He jumped back onto the land
and found shelter at my place.
There,
he takes care of the lamp,
red, blue and white.
And when the fog comes,
he blows the horn.
And in winter,
we sit at the table
to watch the storms
drinking rum,
and playing cards.
He tells incredible pirates's stories
while he smokes in an old pipe.
He looks like a real sea dog
although he take his bath in a small bowl.
There is a mouse in my lighthouse
who never the shore left.




10/03/2011

CANDADO

Como todos los días a esa hora, el tren estaba absolutamente lleno. No había apenas espacio para moverse. Ella entró en el último momento, apretándose contra el resto de los pasajeros para evitar ser atrapada por las puertas al cerrarse. Se giró y con la mano izquierda se agarró a la barra, quedándose de espaldas a mí.

El tren empezó a moverse. Tratando de evitar los ojos del resto de los pasajeros, mi vista se desplazó de los fluorescentes del techo a la parte superior de los carteles que apenas sobresalían por encima de las cabezas de los pasajeros, y después a las manos que se asían a las barras.

Ella giró su cabeza unos pocos grados dejando a la vista su oreja izquierda. La oreja no tenía nada especial, ni tampoco el pelo que caía por detrás, pero algo en ella atrajo mi atención. Había un pequeño candado tatuado detrás de su oreja, muy sencillo, en tinta de color azul .

Volvió a girar su cabeza al frente y el candado volvió a desaparecer detrás de su pelo otra vez.

El tren se detuvo. Las puertas se abrieron y un torrente humano se precipitó fuera del vagón arrastrándole a ella. Otro torrente entró en el vagón y ella desapareció en el andén, aunque no el candado que parecía haberse quedado tatuado en mi mente.

Finalmente el tren llegó a mi parada y bajé de él emprendiendo el camino a mi casa sin prestar apenas atención a mi alrededor. Sólo aquel candado de tinta azul ocupaba mi pensamiento. Cuál era su significado y cuáles las razones para tatuárselo en aquella parte tan escondida de su cuerpo pero a la vez tan descubierta.

En mi camino a casa pasé como siempre cerca de aquel local de tatuajes que siempre me había parecido poco recomendable. Casi sin darme cuenta me paré frente al mismo y me quedé mirando el sucio escaparate lleno de dibujos de dragones y serpientes, símbolos celtas y chinos. Sin saber como, entré en el local.

No dolió mucho, aunque el tatuador me había advertido que la zona que había elegido era muy sensible. Tampoco tardó mucho tiempo en realizarlo. Era un tatuaje muy pequeño.

Volver del trabajo a esa hora seguía siendo una tortura. El metro siempre estaba abarrotado y viajábamos como ganado camino al matadero. El tren llegó a la parada de la calle 42. Las puertas se abrieron. Habían pasado semanas pero la reconocí a pesar de que esta vez se situó detrás mía. El traqueteo del tren al arrancar nos volvió a sacudir. Me giré un poco y ella estaba allí mirando mi oreja con una sonrisa. Yo sonreí en respuesta.

- "Bonito tatuaje. Qué candado abre la llave?"

9/27/2011

LA CIUDAD VACÍA

Desde el otro lado los edificios se veían imponentes, aún sin referencias para poder ver su exacta magnitud. Contando las ventanas uno podía calcular sus pisos de altura. Pensar que para él su apartamento en el piso 11 era un acantilado al que se le hacía imposible asomarse, y aquellos edificios multiplicaban por 3, 4, 5 ó incluso 10 la altura de aquel.

Mirar hacia abajo desde la azotea de uno de ellos debía de ser como asomarse al abismo del fin del Mundo. Pero vistos desde allí parecían muertos, se asemejaban a enormes caparazones de tortuga que su ocupante los hubiera abandonado. Incluso a las noches cuando las ventanas se iluminaban todo parecía artificial, como una postal retocada.

Pero aún así, allí sentado en aquel banco del parque, no podía apartar su vista de la gran ciudad envuelta en el silencio de sus millones de habitantes sólo roto por el paso de algún barco por el río.

9/20/2011

ÉL SIEMPRE QUISO

Él siempre quiso ser zurdo,
pelirrojo,
miope, con gafas como vidrieras de iglesia.
Llevar los zapatos sueltos, y la camisa
arrugada.
Poder enseñar un ojo morado y un brazo
escayolado con dibujos y firmado.
Tocar la armónica, y cazar
jilgueros en el campo.
Hacer novillos, y
no ir a misa los domingos.
Tener de cada amigo
lo que más había admirado,
sin saber que todos le querían
por su pelo moreno,
e ir siempre arreglado.

9/15/2011

PUERTA GIRATORIA



Mi vida es como una puerta giratoria.
Mejor dicho,
mi corazón lo es.
Con sus aurículas y ventrículos
absorbe y expulsa a los otros de mi interior.
Como ellas, mi corazón nunca gira a la misma velocidad.
Unas veces son las 5 de la mañana de una fría noche de invierno,
otras, 
hora punta en el Corte Inglés.
Porque nadie guarda mi puerta,
cualquiera la puede empujar,
dar una vuelta entera y seguir su camino,
sino le gusta lo que descubrió.
Esto es lo que más a menudo sucede.
Aunque a veces, pocas, 
alguien se para tras girar sólo 180 grados,
y se queda en mi interior.
Pero casi no recuerdo
cuando fue la última vez
que alguien se quedó enredado en ella
para girar y girar sin cesar por la eternidad. 

9/01/2011

SUBWAY

Dark, it's dark.
Everything is dark outside .
Pitch-dark.
Running darker,
Rattling and bumping for a while.
Then a light at the end of this gutter
makes me blink.
Now, noisily we run across the platform
and people are just a pulp that I can't read.
Then a squeal,
the long, unbearable cry of the brakes, the rats or a suicide.
A brusque stop,
follow for a second of stillness.
Click open doors
click shut the doors
Rattling, bumping, blur, dark...

8/14/2011

EL BAR

Ella estaba sentada mirando a la puerta de entrada. Él se sentó de espaldas a la misma.
La camarera sonrió y ellos le devolvieron la sonrisa. Ella pidió un té y él una cerveza. Ella hizo una pajarita con la servilleta y él jugaba con un azucarillo abandonado en la mesa.
El tiempo pasaba y ella miró el reloj. Él también lo miró de reojo. Las cuatro y media. Las ocho y cuarto.
Ella recordó cuando se juntaban allí a tomar café antes de ir a trabajar. Él añoró cuando se juntaban allí para beber una cerveza antes de cenar.
Ella pagó y se marchó a su tienda. Él pagó y volvió a casa a cenar solo frente al televisor.