1/11/2012

CEBOLLAS

Lloraba desconsolado
con el cuchillo en su mano
mientras allí debajo
ella yacía en pedazos.
La savia de su vida
todavía fluyendo del cuerpo destrozado.
Aún con lagrimas en sus ojos
él la recogió entre sus manos,
la depositó en en la sartén
y echó un poco de sal y ajo.
La revolvió con mimo
y se secó las lagrimas
con un sucio trapo.

CUERVOS Y PALOMAS

Abrieron la puerta y
dejaron entrar los cuervos.
Sus atronadores graznidos
apenas permitían oir nuestros pensamientos
De sus alas se desprendían
sucias y pegajosas plumas negras,
y algunas palomas blancas,
cubiertas de ellas,
comenzaron a graznar también.
Finalmente los cuervos abandonaron la casa
y ellas les siguieron,
pero al poco de alzar el vuelo
sus negras plumas fueron cayendo
hasta dejar al descubierto
el puro alba con que nacieron.
Al volver a ver como eran en realidad
dejaron de mover sus alas en desconcierto.
Y cayendo al suelo desde el cielo
murieron.

AHORA

Antes de venir y
después de verte,
o era antes de verte
y después de venir.
Siempre hay un antes y un después,
pero nunca un ahora.
Un momento en que detenerme.
Quizás a contemplarte,
quizás a quererte.
Nunca lo sabré
porque ese instante no existe.

12/16/2011

LA PLAYA

Al borde del mar
en la playa
te arrodillas,
para con tus manos
hacer un pozo en la arena
que rodee tu castillo.
Tu falda recogida
por encima de las rodillas.
Tu pelo largo
en la nuca anudado
se ríe del viento
que intenta enredarlo.
El reflejo del sol en tu blanca camisa
hace de faro de marineros perdidos.
Te contemplo desde la barandilla del paseo
hasta que la marea
cubre tu castillo,
sueltas tu pelo,
estiras la falda,
y vuelves a casa conmigo
a dormir con la ventana abierta
al arrullo de las olas
que se rompen en el vacío.

NANA

Al lado del río
se duerme mi niño,
le abrazo fuerte para que no tenga frío.

La suave brisa lo arrulla
meciendo su cuna
hecha con la luz de la Luna.

Una paloma alza el vuelo
rompiendo su dulce sueño
que se pierde en el cielo.

No llores mi niño, no llores,
seca esos ojos como soles
que se ahogan las flores.

Deja que vea tu sonrisa
déjamela ver, mi vida,
y yo también me quedaré dormida.

12/06/2011

ACABAR UN LIBRO

Al acabar un libro
siempre me queda un sabor amargo,
como de un amigo que se ha ido,
o un curso en la escuela acabado.
Por eso leo las últimas páginas siempre más despacio.
A veces en voz alta,
imaginando que me dejo algunas líneas
y tengo que volver a empezar desde el principio,
o que le nacen más páginas al final del último capítulo,
o que los personajes
se sientan a mi lado en el sofá
para beber un café a pequeños sorbos
y quedarse para siempre conmigo.
Pero otras veces
pienso en no leer nunca más
para no tener esa triste sensación
al cerrar mi libro.

SE ROMPÓ EL RELOJ QUE COLGABA DE LA PARED

Se rompió el reloj
que colgaba de la pared.
Tras semanas de comer a las 7
y cenar a las 2,
en su lugar colocamos un cuadro
con una foto de Brooklyn Bridge,
que si lo miro a las 8 de la mañana
hay atasco,
y está vacío al atardecer.
Ahora tengo una teoría
para saber que hora es.
A menos cuarto siempre hay un autobús blanco
y a en punto un taxi amarillo.
Pero creo que voy a llevar
el reloj a reparar,
porque desde que se rompió
siempre llego tarde a las citas
y encuentro
la sopa fría
a la hora de comer.